
Otro de los animales en peligro de extinción más protegidos actualmente, sobre todo en América, son las tortugas marinas, estos reptiles con caparazón que nadan en nuestros mares y océanos perteneciendo a la familia de los queloioideos. Dicha familia se divide en dos ramas y alberga unas siete u ocho especies de tortugas marinas diferentes.
Dichos animales cuentan con un cuello que está formado por un total de 8 vértebras, el cual, lo pueden retraer hacia dentro del caparazón, aunque en general son bastante lentas de movimiento. Sin embargo, pueden alcanzar los 35 km/h nadando en el mar y vivir de 150 a 200 años, dependiendo de la especie a la que pertenezcan. A diferencia de lo que se creen, las tortugas marinas no tienen dientes, sino una especie de picos en la parte superior de sus bocas. Además, tampoco tienen oídos externos, sino uno interno, el suficiente, ya que éste es realmente muy eficiente.
Otra de las curiosidades de estos bichillos es que, esta vez, las hembras suelen ser más grandes que los machos y tienen las colas más largas y anchas. Son las hembras también las que se dejan ver en la tierra para depositar los huevos, así que nunca veremos fuera a un macho, salvo cuando se acercan a la superficie para reproducirse, donde esperan a las hembras, aunque, sin embargo, suelen reproducirse en aguas profundas y raras veces en la costa. Las tortugas maduran sexualmente a la edad de 6 y 8 años.
Actualmente nos encontramos con una de los animales marinos más protegidos, ya que el hombre las ha matado para extraer de ella prácticamente todo, desde la carne, hasta la piel, los huevos y el caparazón. Por ejemplo, los huevos se comen en la India y l aceite que se extrae de la tortuga tiene un alto prestigio en toda Sudamérica. Por eso, hoy en día, existen tantos parques nacionales o reservas protegidas de estos peculiares seres.
Foto Vía: mbinies


